Se desacelera la economía

Por: Rodolfo Navarrete
rnavarre@vector.com.mx

Contrariamente a lo señalado hace algunas semanas por el FMI, cuando revisó al alza la perspectiva de crecimiento económico mexicano para el presente año, la evidencia muestra que la economía se está desacelerando, aunque no se descarta la posibilidad de que pueda mejorar en la segunda parte del año.

De acuerdo a las cifras del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) la economía mexicana ha venido observando un paulatino proceso de desaceleración desde principios del presente año. Así, después de registrar un crecimiento de 5.9% en enero, el ritmo de la actividad económica bajó a 4.6% en febrero, 3.6% en marzo y 2.4% en abril.

Si bien parte de la desaceleración de los dos últimos meses se explica por los efectos del desabastecimiento de insumos a las armadoras de automóviles, las cifras publicadas en las últimas semanas, sobre todo del empleo, la producción de autos y las ventas al menudeo muestran que en realidad el problema de la desaceleración es un tanto más estructural.

La producción total de autos, por ejemplo, pasó de sostener una tasa promedio de crecimiento del 18.0% en el primer trimestre del año a 10.3% en el segundo trimestre. Si bien parte de esta desaceleración se explica por el problema japonés antes aludido, lo que llama poderosamente la atención es que en junio, cuando se supone que dicho problema quedó superado, la producción tan sólo haya crecido 7.3%.

La tasa de desempleo, por su parte, ha seguido aumentando. Pasó de 5.2% en mayo a 5.4% en junio, rompiendo así la estacionalidad de baja que normalmente se registra al fin del ciclo escolar.
Ni qué decir de la tasa de desempleo esperada para julio, misma que normalmente es alta debido a la afluencia de estudiantes al mercado de trabajo provocada por la finalización del ciclo escolar.
Sobre las ventas de establecimientos comerciales crecieron 1.0% en mayo, en tanto que las ventas de los establecimientos afiliados a la ANTAD crecieron 4.2% en junio.

Por el lado de la demanda, la relativa desaceleración de la economía se explica tanto por la pérdida de dinamismo de las exportaciones, como por una sensible contracción de la demanda interna.
Respecto a la primera, el menor ritmo de crecimiento de las ventas al exterior obedece tanto a los factores coyunturales relacionados con la caída de la producción de autos, debido a la problemática japonesa, como a la caída de la demanda de productos mexicanos que ha implicado el debilitamiento de la economía estadounidense. De acuerdo a la última información la economía de EU habría crecido tan sólo 1.8% en el segundo trimestre del presente año, cuando a principios del año se esperaba una tasa mínima de 3.0%.
Por lo que se refiere al mercado interno, los anteriores indicadores muestran que la demanda interna también se ha venido debilitando, no sólo debido a un menor ritmo de crecimiento del consumo privado, sino también al escaso dinamismo de la inversión.

Las expectativas sobre el crecimiento del presente año también han venido acomodándose a la nueva realidad. De acuerdo a los resultados de la encuesta de expectativas de Banamex, publicados la semana pasada, el promedio de los economistas entrevistados espera que la economía crezca 4.3% durante el presente año, por debajo del 4.5% que se esperaba hace unas pocas semanas. No obstante, es probable que estas cifras se sigan revisando a la baja, una vez que se conozcan algunos otros datos clave, como el IGAE de mayo y la producción industrial de junio. Con mayor razón ello sucederá cuando se conozca la cifra del crecimiento del segundo trimestre del presente año, que se espera se ubique en 3.8%, después de hace un par de meses se esperaba que ascendiera a 4.20%.

Pese a lo anterior, la expectativa de una aceleración en el ritmo de crecimiento económico de EU, podría favorecer el desempeño de la economía mexicana, sobre todo hacia finales del año. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro de las finanzas públicas estadounidenses y sobre el problema de la deuda de los países periféricos europeos podría atentar contra esta posibilidad.

Finalmente, cabe comentar que en México se está presentando el mismo problema que en EU, en donde el crecimiento económico no está siendo acompañado del empleo. Así, es extraño que con una perspectiva de crecimiento de 4.3% para el presente año, la tasa de desempleo esté bordeando el 5.4%, cuando en épocas de normalidad económica dicha tasa promediaba el 3.5%.

Si bien es probable que el crecimiento de la productividad de la mano de obra explique en alguna medida este fenómeno, lo más importante debe de ser la escasa migración que se observa hacia EU, debido a las escasas oportunidades de trabajo que se registran en aquel país debido a la elevada tasa de desempleo que ha provocado la crisis económica.

BCM, BCM 46, Finanzas, Negocios