Delphine Arnault

Por: Claudia Cantú
claudia.cantu.santos@gmail.com

Creció sabiendo cómo la gente se cuestionaba a sus espaldas si de verdad era buena para los negocios o si ocupaba puestos importantes por ser hija de quien es.
Sin importar lo que dijeran de ella, Delphine Arnault se ha esmerado en demostrar, sin tener por qué, que detrás de un rostro muy singular y un estilo inigualable del buen vestir, habita un gran talento para los negocios, mismo que se ha encargado de innovar a Dior estos últimos años.

Hija de Bernard Arnault y su primera esposa, es la mayor de los cinco vástagos del segundo hombre más rico de la Unión Europea, CEO del conglomerado Louis Vuitton Möet & Hennessy. Y no ha obtenido nada gratis a lo largo de sus 36 años de vida, ni siquiera un trato especial por parte de su padre.

El siempre nos dijo: “Si quieren trabajar conmigo, entonces tienen que trabajar más duro que los demás y hacer todo bien en el colegio’”, dijo alguna vez Antoine, hermano de Delphine sobre su padre.

Y vaya que la heredera lo ha hecho. Graduada de la escuela de Economía de Londres, Delphine trabajó en el manejo financiero de la firma McKinsey antes de que se uniera a la compañía de su padre, en el año 2000. Comenzó como aprendiz de John Galliano y trabajó en Christian Dior y Loewe. A los 28 años, fue la directora más joven de la compañía. Ahora, con un 47.5%, ella es la accionista más poderosa del conglomerado LVMH, lo cual la hace una de las mujeres más ricas del mundo.

Elegante de pies a cabeza, ultra reservada con los medios, estratega, muy trabajadora y amante del arte, (su favorito es Picasso). Poco se sabe de ella, por lo que su boda en 2005, con el heredero de una dinastía de vinos italianos, Alessandro Vallarino Gancia, fue todo un suceso. El enlace es considerado uno de los más caros del mundo, les costó 7 millones de dólares, fue en Cote d’Azur, en Francia, y ella iba vestida con un diseño de John Galliano para Dior.

Actualmente, además de pertenecer al consejo de la compañía, desde el 2008 es directora general adjunta de Christian Dior Couture, por lo que trabaja de la mano con Galliano, él es el creativo y ella es la mente operativa del negocio. Ella, ha dado un gran realce a los artículos de piel, los accesorios y la línea de perfumería.

“Trabajo muy de cerca con mi papá, quien es un visionario, él ha cambiado la industria del lujo con su visión y él es una de las personas más inteligentes de su generación. Soy muy afortunada de tener un padre muy joven que puede enseñarme muchas cosas”, dijo en una de las pocas entrevistas que ha dado.

Agregó que su filosofía es trabajar y ser muy consistente en lo que hace. Para ella es muy importante tener un gran equipo, ya que sin éste sería imposible alcanzar las metas.

“Disfruto mucho mi trabajo, soy muy feliz yendo a la oficina todos los días. Pienso que tengo mucha suerte por trabajar para la industria de la moda en Dior. Trato de dar lo mejor de mí para motivar a mi equipo”, concluyó.

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