Instantáneas de Lipovetsky

Por: Olivier Tafoiry
olivier@revistabcm.com

Gilles Lipovetsky, el célebre filósofo francés, nuevamente visitó México, un país que ya conoce y donde, en esta ocasión, dictó en campus del Sistema TEC varias conferencias sobre algunos de los temas de sociedad que ha desarrollado a lo largo de su trayectoria.

Para BCM, habló de la preocupante situación del empleo y el futuro de la educación, así como de las mujeres y su lugar en la sociedad. A continuación, un condensado de su pensamiento:

Educación: Revolución del siglo 21

“Hay en Europa un nivel de desempleo extremadamente preocupante para los jóvenes. En países como España, por ejemplo, un joven de cada dos está desempleado.

“Pero me parece que no se trata de un destino global. Creo que ocurre a raíz de errores cometidos en las orientaciones. Prueba de ello es la existencia de países con poco desempleo porque ellos sí tomaron las decisiones necesarias. Creo que lo que se requiere es una política creativa en la escuela que, desde luego, debe favorecer la mayor cantidad posible de años de estudio para obtener una formación que permita ser flexible y cambiar de trabajo a lo largo de toda su vida.

“También es necesario encontrar los medios para volver a crear cierto tipo de motivación en la escuela, porque las cosas han cambiado: antes sólo era el maestro y el sacerdote. Ahora también está internet. Los profesores compiten con los medios. Entonces la educación debe emprender una amplia revolución y se trata de una labor colectiva.

“El siglo 21 va a tener que llevar a cabo una enorme revolución de su forma de educar, de capacitar. Necesitamos a cada vez más gente creativa.
Lo que hace la riqueza es la creatividad humana. No se trata nada más de las riquezas del suelo, las minas. El porvenir es la inteligencia humana, la creación humana. Y eso es algo que se forma en la escuela. Tenemos que volver a inventar la escuela, una escuela de la era de internet, de la misma manera en que la escuela cambió después de la introducción del libro, después de Gutenberg.

“Me parece que los jóvenes son personas muy motivadas. El decir que no tienen motivación, que lo único que les interesa es consumir, es una falacia. Creo que los jóvenes tienen muchas expectativas, muchas ganas de hacer cosas, y la escuela debe proporcionar herramientas para que la gente no se limite a consumir. Ése es el ideal al cual debe aspirar”.

Mujeres: Labor pendiente de empresas y gobiernos

“Me parece que el principal desafío para las mujeres actuales es la armonización de dos principales objetivos: tener una vida profesional tan exitosa como los hombres, sin destruir su vida familiar ni su vida privada.

“Lo que me parece sumamente interesante en la nueva condición femenina es que las mujeres no están dispuestas a destruir una de las esferas de su vida en pro de la otra. Quieren tener éxito en ambas. Antes no era así. Antes, las mujeres tenían un solo objetivo, la vida de familia, y todo remitía a eso. La gran novedad es que hoy las mujeres estudian, quieren lograr cosas en su vida, ser autónomas, tener éxito y son cosas maravillosas. Pero lo que resulta aún más maravilloso es que, a diferencia de los hombres, no están dispuestas a que este éxito en su vida profesional ocurra a expensas de sus hijos o del éxito en sus vidas privadas.

“Este hecho conlleva muchas consecuencias: uno puede soñar que los hombres cambien y se pongan a ayudar a sus esposas en las tareas del hogar. Pero es un proceso sumamente lento. Todos los estudios llevados a cabo mundialmente arrojan que hay un progreso, los hombres les ayudan más a las mujeres, pero es muy poco. La vida familiar, los hijos, aún corren ampliamente a cargo de la mujer.

“¿No habrá entonces nada que hacer al respecto? Me parece que sí: creo que incumbe a las compañías y a los gobiernos reorganizarse para favorecer dicha armonización exigida con toda razón por las mujeres. Las grandes empresas deben apoyar a las mujeres al incrementar, por ejemplo, posibilidades de guardería para los niños, organizar las juntas de trabajo en horario especial, no a las cinco o seis de la tarde, cuando regresan a casas para encargarse de sus niños. Igualmente, el Estado debe invertir cada vez más en las guarderías, para que las mujeres puedan ir a trabajar.

“Ya basta de grandes discursos en contra del machismo. Los hombres sí terminarán por cambiar, pero es un proceso muy tardado. Creo que todo es asunto de voluntad, empezando con las empresas, porque les conviene que las mujeres tengan éxito. Las mujeres resultan mucho más exitosas que los hombres en numerosísimos ámbitos. Y debe ser un honor para cualquier Estado democrático permitir que las mujeres sean auténticos actores de su vida económica y no limitarse a grandes discursos rimbombantes”.

BCM, BCM 59, cultura, Especial