Marruecos y el mundial de clubes

Por: Pedro Zurita Zaragoza
pedro@marcopolos21.com

El Reino de Marruecos, destino para más de 8 millones de turistas internacionales durante el año pasado, está listo para ser la sede del Mundial de Clubes de la FIFA. Será un evento idóneo para mantenerse en el escaparate del viajero contemporáneo y en la lista de países a visitar.

El equipo de futbol de los Rayados de Monterrey participarán por tercera ocasión en esta contienda, la cual estrena su sede marroquí. Sus fechas de celebración, entre el 14 y el 23 de diciembre, le permitirán gozar de un clima idóneo para visitar el país y de paso, si eres fanático, acompañar a la escuadra regia.

Las sedes del Mundial

El Mundial tendrá dos sedes, una en Marrakech, la más típicamente marroquí de las ciudades del país, y otra en Agadir, su gran resort de playa frente al Océano Atlántico.

Marrakech es una colección de las tradiciones que hacen honor al ser marroquí: mezquitas perfectas, plazas llenas de mercancía procedente de todo el reino, gente que viste trajes tradicionales, sabores, especias, y, sobre todo, el cous-cous abundante. La plaza Jemaa el-fna (se pronuncia /dzhemi al-fná/) es el corazón de la ciudad y está justo a un lado de la mezquita Kutubía (casi literalmente “mezquita de libros”). Es el lugar para comprar cosas raras y originales, desde dagas beduinas hasta las tradicionales chilabas y babuchas con las que muchos marroquíes visten a diario. Muy recomendable es sentarse en sus cafés a beber té de menta mientras se observa la dinámica de la ciudad.

Agadir, la otra sede, es el principal resort marroquí, pero no el único. Miles de franceses, británicos, alemanes e italianos han descubierto las playas del Mediterráneo y Atlántico marroquí, entre ellas Essaouira y Saidia, con sus respectivos complejos hoteleros. Diciembre, periodo del Mundial de Clubes, es un mes ideal para hacer surf y kitesurfing en Agadir, pero la temperatura del agua no será precisamente cálida.

Esquí en invierno

Marruecos es sorprendente, y aún más en invierno. ¿Quién diría que incluso es posible esquiar en nieve a sólo dos horas del Sahara y sus dunas de arena? De hecho ahí están tres de las siete pistas de esquí africanas. Oukaïmeden, la más famosa de ellas, sólo es distante de 70 kilómetros de Marrakech y a más de 3 mil 500 metros de altura. Igualmente, durante diciembre, el clima en sus ciudades principales es fresco y evita los días de intenso sol veraniego que ponen a prueba al más duro de los viajeros.

También es temporada de cosecha de los dátiles, por lo que en las carreteras se pueden apreciar los tapetes datileros, grandes cuadros donde ponen a secar al sol a estas frutas cuyo color varía de acuerdo a su grado de y según su tueste es el color que muestran. Se vuelven coloridos mosaicos magníficamente fotografiables.

Fez, Xaouen y Casablanca

En Marrakech y Agadir no acaban las maravillas de Al-Maghreb. Los laberínticos callejones de la medina (barrio antiguo) de Fez son una experiencia de vida. Caminar por ellos, visitar sus casonas tradicionales decoradas con magníficos azulejos o presenciar el encuentro de cientos de personas en sus mezquitas son recuerdos para toda la vida. Disfruto recordar la emoción que causa echar un vistazo a una madrasa donde los niños repiten infinitamente los versos del Corán con movimientos rítmicos. Es de las postales que deseo que todos los viajeros del mundo puedan contemplar.

En las montañas del norte, Chefchaouen (o Xaouen, para los locales), es un pequeño pueblo con encanto en sus callejuelas y tiendas de artesanías, resguardado por montañas nevadas. La nota distintiva de este pueblo es el color azul con que decoran los marcos de las ventanas, celosías y tejas. En ciertos callejones, parece que se está bajo el sutil manto acuático de una alberca. La foto étnica ideal es justo en Xaouen. Hacia el sur, la antigua ciudad amurallada de Aït ben Haddou, en un oasis frente al Sahara, es literalmente un lugar de película. Varios filmes la han usado como telón de fondo por su mimetizada arquitectura.

Casablanca, el motor económico del reino, evoca poco a la famosa película de mitad del siglo pasado. En cambio, es una urbe que ofrece una soberbia oferta gastronómica en sus restaurantes frente al malecón, hoteles de primer nivel (recomiendo especialmente los construidos en antiguas casonas bereberes, pues guardan un lujoso sabor añejo). Y ni qué decir de la Mezquita de Casablanca, con el minarete más alto del mundo cuya altura equivale a un edificio de casi 50 pisos.

Curiosidades

En su época de mayor gloria, el grupo musical Garibaldi era recurrente en los conciertos en Marruecos. El rey Hassan II era fanático de la música mexicana.

La porción sur de Marruecos, conocida como el Sahara Occidental, se ha declarado país independiente, pero sigue siendo gobernada desde Rabat, capital marroquí.

Si España es la “Madre Patria” mexicana, Marruecos es la “abuela patria” de nuestro país. La cultura mozárabe, originaria de Marruecos, habitó por 700 años el sur español.

El viaje

Marruecos es un destino muy de moda, además de ser de fácil acceso, seguro e interesante. Visitarlo durante el Mundial de Clubes es una obligación para los aficionados rayados.

Para ello MarcoPolo siglo21 ha diseñado un viaje que seguirá al equipo en su aventura marroquí con entradas a cuatro partidos, incluyendo los del Bayern Munich y Atlético Mineiro. En los días sin partido, habrá paseos por Marrakech, Agadir y el desierto del Sahara, llegando a la hermosa fortaleza de Aït ben Haddou.

El viaje incluye casi todo, desde los boletos a los partidos, hoteles, guías árabe-español, traslados a estadios y hoteles, vuelos desde Monterrey, etc. Para más informes, visita www.marcopolos21.com o llama al (81) 8124-0045.

BCM, BCM 59, Destinos, Especial