¿Sabemos con quién competimos?

Por: Juan Ignacio Duran
juan.duran1@gmail.com

En una entrevista reciente, el ahora ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg comentó que para tener una ciudad competitiva (siempre que se habla de competitividad, es a nivel mundial, ya no hay de otra), es necesario atraer a talento y recursos.

Expresó que a los alcaldes no les toca hacer las cosas, sino atraer a los más brillantes y ricos. Que sean los propios ciudadanos los que arriesguen en nuevos proyectos. Que por lo menos un 25% de la población sea de ciudadanos ricos.

También indicó que estos ricos son los que traen negocios a la ciudad, pagan impuestos, generan trabajo y ayudan a la beneficencia pública. Está consciente de que, sin estos ciudadanos, la ciudad pierde atractivo y bajará la calidad de los servicios públicos, empleos e ingreso promedio de sus habitantes.

Comentó que por ello es necesario el incentivar que este tipo de ciudadanos se establezca en su ciudad. Sabe que Nueva York tiene competencia, y la ciudad con la que compite directamente es Londres.

Al respecto, señaló que, últimamente, viajó a París y Londres, y pudo constatar que, debido a los impuestos elevados, los ciudadanos ricos y los corporativos están dejando París y no optan por otras ciudades de Francia, sino por otros países. Y en esos otros países es donde están invirtiendo, pagando impuestos y creando empleos.

Acerca de Londres, habló de la competencia directa que plantea: “la ciudad se está modernizando, los impuestos son atractivos y tiene una buena infraestructura que le ayuda a atraer a ciudadanos brillantes y ricos a vivir en ella”.

Bloomberg ganó las últimas tres elecciones a la alcaldía de Nueva York. Acaba de llegar a su fin su último mandato. Ya se retiró.

Los consejos que le dio al ganador de las elecciones [el demócrata Bill de Blasio] son que la ciudad sea atractiva, para que continúe llamando la atención de los más brillantes y ricos, para que ahí vivan y hagan negocios. Igualmente, que se cuide de ciudades con las que están compitiendo, como Londres.

Comentó que los inversionistas viven el presente y que es el día de hoy en el que buscan oportunidades para hacer negocios. Si la ciudad no tiene atractivos, simplemente no invertirán.

Sobre la gran diferencia de ingresos que existe entre los habitantes de su ciudad, expresó que, efectivamente, hay un rango muy amplio entre el que más dinero gana y el que menos dinero gana. Pero añadió que, si se compara al de ingresos más bajos de Nueva York con el de otra ciudad, el neoyorquino tiene ingresos más elevados. El hecho de ser una ciudad atractiva para quienes tienen dinero y talento redunda en que sus habitantes tengan ingresos superiores a los de otros lugares.

Bloomberg es un exitoso empresario. Sabe que en todo hay competencia. Sabe que si su ciudad no es atractiva para los brillantes y ricos, los perderá, y, junto con ellos, perderá ingresos que son vitales para mantener la ciudad.

¿Qué tan conscientes estarán nuestros alcaldes de este hecho. ¿Tendrán conocimiento de las ciudades con las que están compitiendo en el mundo? ¿Estarán evaluando el impacto que tendrá en las inversiones el incremento de impuestos locales y estatales que se está planeando?.

Todos –ciudadanos, ciudades y países– estamos en competencia. Y la competencia es global. Es fría y directa. Si no nos actualizamos y somos los mejores en lo que hacemos y ofrecemos, perderemos a nuestros clientes o nuestros empleos.

Es común oír mencionar a nuestros gobernantes que tenemos infraestructura con calidad de “nivel mundial”. Como si eso fuera lo deseado. “Nivel mundial” significa que se está compitiendo con algo estándar en el mundo. Tenemos que ofrecer ventajas arriba de esa calidad a “nivel mundial”.

Bloomberg aconseja trabajar en proyectos de mejora a largo plazo, pero sin descuidar el presente. Una mejor infraestructura futura no debe afectar la actual. A los ciudadanos y a los inversionistas les tienen sin cuidado los planes futuros; ellos compran lo que van a utilizar hoy.

Nuestros alcaldes podrán no estar viendo esto, pero los inversionistas sí lo ven. Si acaso los alcaldes no saben con quién están compitiendo, los inversionistas sí lo saben. Si piensan que los impuestos se pueden incrementar sin hacer estudios de impacto comparativo internacional, se equivocan. Vamos a perder a los inversionistas y a los ciudadanos talentosos.

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