Súper Tazón XLVIII, en contra de todos los pronósticos

Por: Eduardo Perales
eduardo.perales@live.com.mx

Como salido de un guión de cine, los Halcones Marinos de Seattle, el equipo desfavorecido por todos, se alzó con el trofeo Vince Lombardi, al derrotar con aplastante marcador de 43 a 8 a los Broncos de Denver.

La victoria de los Seahawks no sólo es la culminación de un partido que asombró a todos, sino de una admirable temporada en la que un equipo que no espantaba a nadie le dio la vuelta a su situación en sólo tres años.

Además de los aspectos técnicos del juego, los Seahawks le brindaron a la NFL una muestra de lo que la unidad, el coraje, el entusiasmo y el compañerismo pueden hacer por un equipo.

El mejor ejemplo de ello es su entrenador en jefe, Pete Carroll, quien con su estilo relajado de liderazgo logró una unidad muy homogénea en la que la camaradería es admirable. Criticado por muchos por sus famosos partidos de basquetbol con los jugadores, ha sido a través de ésta y otras prácticas como Carroll ha conseguido una unión evidente y digna de mencionar.

Aclamado por sus actuaciones al frente de los Troyanos del Sur de California en la liga Colegial (donde terminó con marca de 69 ganados, 12 perdidos y dos campeonatos nacionales), se le reprocharon a su llegada a Seattle técnicas de entrenamiento demasiado laxas y un estilo que sólo funcionaba a nivel colegial, sentenciando así su desempeño al fracaso sin haber siquiera comenzado su labor. No obstante, bajo su batuta, los Seahawks han llegado a la postemporada en tres de las últimas cuatro temporadas.

El partido como tal presentó un escenario perfecto: la “leyenda” Peyton Manning (que merece una película de su trayectoria) en contra del “novato” Russell Wilson, dos estilos de juego completamente distintos, pero igualmente efectivos. Para bien o para mal, mucha de la expectativa del partido fue creada por este duelo en particular.

Seattle, un equipo sin un solo jugador con experiencia de Súper Tazón en su alineación, era el ejemplo perfecto de underdog, el equipo que nada tiene que perder, pero muchísimo que demostrar. No siempre es así, pero esta escuadra salió a la cancha a darlo todo desde el primer momento del juego, sabiendo que debería hacer un esfuerzo excepcional para derrotar a los bien entrenados Broncos y sus estrellas.

No cualquier equipo gana el volado y deja que su defensiva inicie el juego ante el Jugador Más Valioso de la liga este año: el mismo Manning. Sin embargo, a base de presión y de un buen planeamiento defensivo, ocurrió a los 12 segundos de juego el primer error del mariscal de campo de Denver, que resultó en un safety. La labor ulterior de los Seahawks a la larga se traduciría en cuatro entregas de balón, dos intercepciones (una de ellas retornada para anotación y otra que resultó en anotación), así como dos balones sueltos (uno resultando en anotación) que dejaron el escenario listo para el aplastante resultado.

No se había presenciado un equipo tan dominante a la defensiva desde los Osos de Chicago de 1985, ni siquiera los Cuervos de Baltimore. Ambos equipos fueron campeones y varios miembros de esas defensivas hoy se encuentran en el Salón de la Fama.

En esta ocasión, Cliff Avril (ala defensiva), Kam Chancellor (profundo) y Malcolm Smith (apoyador) se llevaron las palmas al literalmente eliminar las armas ofensivas de Denver. Aún es pronto para concluir que ellos también serán miembros del Salón de la Fama, pero su desempeño en el máximo partido resultó impresionante.

Smith, seleccionado en séptima ronda del draft universitario y considerado de “bajo perfil”, fue elegido Jugador Más Valioso del partido. Es sólo la tercera vez de la historia que un apoyador obtiene la distinción. Smith sucede a figuras como Ray Lewis (Súper Tazón XXXV) y Chuck Howley (Súper Tazón V).

El ejemplar desempeño defensivo provocó que los Broncos consiguieran su primer “primero y 10” hasta bien entrado el segundo cuarto, una cosa poco común para los equipos contendientes que se quedaron en el camino y definitivamente insólita para una ofensiva cuyo quarterback estableció este año una nueva marca de pases de anotación en una temporada.

Y aunque algunas personas descalificaran esta final de campeonato debido a su falta de espectacularidad, cabe recordar que se trata precisamente del fin de todo entrenamiento: producir un plan de juego que busque siempre ganarle tan contundentemente como posible al adversario. En ello, este Súper Domingo 2014 es un perfecto símbolo de excelente preparación y actuación sublime de un equipo en conjunto.

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