Brasil: Rincones de paraíso

Por: Pedro Zurita Zaragoza
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Brasil está de moda de la misma forma que estuvo México en el escaparate mundial hace 45 años. Entonces, la nación de Octavio Paz y David Alfaro Siqueiros fue sede de unos Juegos Olímpicos y un Mundial de Futbol con espacio de sólo dos años (1968 y 1970). Ahora la historia se repite: Brasil acoge a un Mundial en 2014 y Río de Janeiro a las Olimpiadas de Verano de 2016.

Pese a la inmensa fama de Brasil, México recibe casi cuatro veces más turistas internacionales que éste en un mismo año. De hecho, a México llegan más viajeros que los que visitan Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Uruguay sumados. Brasil es una nación que genera más turismo del que recibe (los brasileños gastaron más de 22 mil millones de dólares en sus viajes por el mundo, mientras que los extranjeros sólo dejaron unos 6 mil 600 millones de dólares en sus andanzas brasileñas). Para muestra, un botón. En México, apenas dos aeropuertos cuentan con vuelos a Europa, en Brasil son 12, tres de los cuales también brindan destinos africanos.

Todo el mundo tiene en mente las playas de Río de Janeiro y el ambiente cosmopolita de São Paulo. Sin embargo, en esta entrega, y dado que la selección mexicana de futbol no jugará en esas ciudades, me gustaría evocar sitios menos conocidos, pero espectaculares. Aquí una lista de los nueve que más llamaron mi atención:

1. Jericocoara: Para los locales, es Jeri (se pronuncia /yéri/), una de las playas más hermosas del mundo. Su arena es blanca, su mar tiene colores turquesa y verde esmeralda con agua ultracristalina. Por si fuera poco, la arena se extiende kilómetros tierra adentro, en forma de gigantescas dunas que se intercalan con las palmeras propias de las zonas tropicales. Este pueblito con muchos servicios de lujo e hippies es distante de 300 kilómetros de Fortaleza, en el nordeste brasileño, la ciudad donde México se medirá contra el anfitrión.

2. Lençóis Maranhenses: Ubicadas en el estado de Maranhao (de ahí su nombre), es un sitio espectacular de dunas blancas que semejan un árido desierto rodeado de la más densa selva amazónica. La lluvia genera hermosas lagunas de agua dulce y cristalina, que hacen que el lugar parezca un Cancún en medio del desierto. Lo mejor de todo es que durante los días del Mundial, época de la temporada de lluvia, las lagunas lucirán en toda su extensión. Los productores de filmes de Bollywood ya convirtieron la zona en foro de filmación de sus películas.

3. Olinda y Ouro Preto: No hace falta conocer todas las ciudades coloniales brasileñas para intuir o entender que Olinda es una de las más hermosas, pues además de su carácter histórico, tiene la bendición de estar ubicada frente al Atlántico. Olinda y Ouro Preto (“oro negro”) han sido catalogadas por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad por su ambiente colonial portugués. La geografía accidentada de Ouro Preto genera calles divertidas que suben y bajan, brindando magníficas vistas panorámicas de su catedral. Olinda está muy cerca de Recife, ciudad del noreste donde jugará México, mientras que Ouro Preto lo está de Belo Horizonte (sureste del país).

4. Fernando de Noronha: El paraíso del buceo y de la vida marina en el Océano Atlántico. Es un archipiélago a una hora en avión de Recife y está tan alejado del continente que incluso tiene un huso horario diferente. Arribar a Fernando de Noronha es regresar a las formas básicas del turismo, donde los grandes hoteles ceden su espacio a pousadas y el tiempo pasa entre bucear en sus arrecifes, recorrer en buggies sus terracerías selváticas y avistar cientos de especies de aves y peces. Es el gran secreto de Brasil.

5. Natal: La ciudad más oriental de Brasil. De hecho, está más cercana a África que Cancún lo está de Tijuana. Y esa proximidad es latente en su ambiente festivo. La ciudad, sede del partido de México contra Camerún, no es precisamente hermosa, pero sus playas son su gran atractivo. Lo mejor que ofrece Natal, sin duda digno de visita, son las dunas de arena de Genipabu, a 20 kilómetros del centro, que pueden remontarse a toda velocidad en buggies o bien, ¡en lomo de camellos! Sí, lo leyó bien. Hay camellos en Brasil. Y si nunca ha nadado entre arrecifes, éste es el sitio idóneo. A sólo 60 kilómetros, en Maracajaú, los corales sobresalen del agua en marea baja, permitiendo apreciar su belleza de color y textura.

6. Búzios: Si busca playas originales y sin tanto movimiento como las tradicionales Ipanema, Copacabana o Leblón, olvídese de éstas y mejor programe una salida a Búzios. Es uno de los sitios más espectaculares a poca distancia de Río. En realidad, se trata de una pequeña península con decenas de playas, algunas de arena fina, otras con acantilados y otras más con la selva tocando el mar. Los servicios turísticos son de primer nivel en una aldea cuyos hoteles y restaurantes tienen techo de teja roja. Para mí, Búzios es la combinación del encanto de Pátzcuaro con las playas de la Riviera Maya.

7. D.O.M.: Es el nombre del restaurante que no podrá perderse en São Paulo. De hecho, se ubica en el séptimo sitio del escalafón mundial. Su chef, Alex Atala, es referente de la cocina contemporánea mundial. Espere encontrar platillos que fusionan ingredientes amazónicos con recetas clásicas y una cuenta de al menos 2 mil pesos por persona (sin bebidas). Otros sitios de vanguardia en el escenario gastronómico paulistano: el Maní, el Mocotó y el Fasano.

8. Viñedos en el sur: Créalo o no, la producción vitivinícola de Brasil es siete veces mayor que la mexicana. En los estados del sur es donde se concentran los mejores viñedos. Quizá la zona más rica es en torno a Bento Gonçalves, a dos horas del centro de Porto Alegre (otra sede del Mundial). Aquí le recomendamos los viñedos de Villa Valduga y Vinícola Aurora (la mayor del país). Un tour completo por un viñedo con degustación de los productos cuesta aproximadamente 500 pesos.

9. Blumenau: La mejor definición de esta ciudad de sur brasileño es “Alemania tropical”. Su centro histórico está repleto de casas estilo Fachwerkhaus (las tradicionales casas alemanas y tirolesas de paredes entramadas). Aquí se instalaron miles de migrantes alemanes desde mitad del siglo 19 y fundaron una ciudad germana con un ambiente radicalmente diferente del que se encuentra en el resto del país. Nova Friburgo (a dos horas y media de Río) también tiene una herencia netamente alemana y es además sede de la industria de la lencería brasileña.

Brasil es mucho más que Río y São Paulo. Este artículo sólo reúne nueve de los sitios menos conocidos del país y, sin duda, cada uno de ellos amerita un viaje especial. Pero he dejado de mencionar otros tantos, como Iguaçú, Angra dos Reis, Petrópolis, Curitiba, las pampas de Rio Grande do Sul, los cruceros por el Amazonas, en fin… Mi recomendación es animarse a salir de lo convencional y aprovechar el Mundial que ofrece Brasil para conocer sus otros rostros.

Una nota sobre los gentilicios:
A diferencia de lo que suele pensarse, “carioca” no es un gentilicio alterno para nombrar a los brasileños, sino el nombre oficial de los nacidos en Río de Janeiro. Por su parte, los naturales de São Paulo son “paulistanos”, mientras que los “paulistas” son los del estado homónimo.

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