La visión de Vladimir Putin

Por: Jessica Karcz
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Vladimir Putin, un personaje odiado y amado por muchos, fue comparado recientemente con Adolf Hitler por el príncipe Carlos de Inglaterra, pero de igual manera nominado al premio Nobel de la Paz 2014 por su manejo de la situación siria. Putin cumple un total de 10 años (no consecutivos) en la presidencia. Tras su segundo periodo como presidente, ya que la constitución rusa no le permitía un tercer mandato consecutivo, fue primer ministro de Dmitri Medvedev y regresó al poder en 2012.

 

Sin duda ha resultado ser un hombre tan controversial como poderoso. Nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado (ahora San Petersburgo) en una familia de clase media baja, hijo de Vladímir Spiridónovich Putin, oficial de la Marina Soviética, y María Ivánovna Pútina, trabajadora de fábrica. Sus dos hermanos mayores fallecieron.

 

Putin se graduó con honores de derecho en la Universidad Estatal de Leningrado. Allí conoció a su esposa, Liudmila Aleksandrovna Putina, con quien duró 30 años de casado y tuvo dos hijas. Al terminar la carrera, Putin entró en el servicio de espionaje del KGB y sirvió como agente en Dresde (Alemania Oriental) durante la guerra fría. Al caer el Muro de Berlín, regresó a Leningrado donde inició su carrera política como asesor de Anatoli Sobchak, presidente de la diputación de Leningrado. Su carrera despegó y se trasladó a Moscú en la administración del Presidente Boris Yeltsin. En 1998 fue director del Servicio Federal de Seguridad (anteriormente KGB) y simultáneamente Secretario del Consejo de Seguridad Nacional. Siguió ascendiendo y ganó las elecciones presidenciales de 2000.

 

Para entender su política exterior se tiene que analizar el hard power (poder duro), ejercido a través de medios militares y económicos para presionar o inducir a otra nación a actuar en tu mejor interés. Por su parte, el soft power (poder blando) fue definido por Joseph Nye como “el poder de atraer en vez de obligar o inducir financieramente a otros a hacer lo que quieres”, a través de popularidad ya sea en la cultura, los valores o en políticas. Nye afirma que Rusia tuvo que usar hard power en Ucrania, incluyendo fuerza militar, por su falta y su débil uso de soft power. Al contrario, Estados Unidos respondió con soft power y, aunque la mayoría de los países condenaron la invasión y apoyaron a los EU, Putin logró anexar a Crimea en cuestión de semanas con hard power.

 

Para conseguir las metas en la política exterior, Rusia debe afrontar el reto de aumentar su soft power y mejorar la percepción internacional. Putin ha entrado al juego con una nueva táctica de smart power (poder inteligente), una mezcla ingeniosa de hard y soft power. Ello incluye su influencia en países vecinos a través de medios populares controlados por Rusia, incluyendo canales de televisión en ruso en el extranjero, los cuales resultan más famosos que los canales locales en Belarus y Moldavia.

 

Las Olimpiadas de Sochi, Rusia, fueron el proyecto de soft power ideal, sin mencionar el turismo, la popularidad y el estímulo económico que generaron. Próximamente, en octubre, como continuación del proyecto de soft power perfecto, también se hará presente la Fórmula 1 en Sochi.

 

Putin también ha expuesto su estrategia de smart power a través de una serie de fotografías suyas en las que pilotea aviones de combate, monta a caballo, en una moto, maneja carros de carrera y se sumerge mil 400 metros bajo la superficie del lago Baikal. Demuestra ser un líder fuerte y poderoso, un verdadero James Bond. Al mismo tiempo, es un líder amigable y tierno con los animales y hasta contrató a una finalista de Miss Moscú como su fotógrafa personal, y su colección iconográfica incluye a Putin con animales adorables, abrazando a su perro, alimentando a un alce bebé y tocando el piano en un concierto de caridad.

 

Otro aspecto muy importante del poder de Putin y Rusia ha sido su influencia económica, manejada a través del petróleo, la cual ha atraído a miles de migrantes de Asia central y los países del oeste de la región postsoviética, como Moldavia.

 

Por si fuera poco, Putin se unió económicamente con China y le venderá anualmente, por 30 años, 38 mil millones de metros cúbicos de gas ruso. Asimismo, los dos países decidieron no usar dólares estadounidenses, mandándole así un fuerte mensaje a EU, y éste es sólo el comienzo. El 15 de julio, en su sexta cumbre, en Fortaleza, Brasil, los países BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) iniciarán un nuevo banco mundial de desarrollo, alterno al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Banco Mundial, quienes han marcado y dominado el orden mundial por el Occidente.

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