Vivir con gratitud

Vivir con gratitud

“La gratitud no sólo es la más grande de las virtudes, sino la que engendra a todas las demás”.
– Cicerón

Dedico este artículo al Ingeniero Jesús López Guzmán con admiración, respeto y, sobre todo, gratitud.

Dicen que los puntos se conectan en el futuro. Muchas de las vivencias que dejan conocimiento y aprendizaje en nosotros, parecen ser en un principio cabos sueltos. La mente es un almacén de experiencias infinitas. Esto pudiera explicar que, en el camino de la vida, en forma aparentemente fortuita e inexplicable, aparece la pieza clave que define, el concepto que clarifica, y la idea que ilumina. ¿A qué viene todo esto? Recientemente ha estado apareciendo en diferentes de mis lecturas y escenarios cotidianos la palabra gratitud. No estoy seguro si porque tomo conciencia y pienso con frecuencia en ella se aparece, o si es una hipersensibilidad inconsciente lo que la hace visible. En fin, déjame tratar de explicarte, querido lector, cómo los tiempos, espacios, personas e ideas pueden conectarse.

Primer Acto
Hace muchos años leí… que, en septiembre de 1942, Viktor Frankl fue detenido y trasladado a un campo de concentración. Tres años después, cuando fue liberado, la mayoría de sus conocidos y familiares habían muerto (entre ellos su esposa embarazada). En sus apuntes (“El Hombre en Busca de Sentido”), cuenta cómo afrontó el cautiverio. Te comento algunas de sus conclusiones. La primera: “A un hombre se le puede quitar todo, menos una cosa, la más importante de las libertades humanas: elegir la actitud de respuesta frente a las circunstancias”. La segunda observación es consecuencia de la primera: “Uno decide elegir la esperanza, el sentido de vida y el propósito de sus acciones, más allá de los problemas y necesidades inmediatas”. La cultura en la actualidad está más enfocada en la búsqueda del éxito individual (recibir) que en la búsqueda del sentido colectivo (dar). Siempre he creído que una persona feliz siempre será exitosa y que una exitosa no siempre es feliz. ¿Cuál sería entonces la clave? Me aventuro a concretar: “Lo que alimenta la felicidad y bienestar a largo plazo es el sentido de propósito”. Un buen ejemplo sería que formar una familia, educar hijos y cultivar relaciones no están exentos de problemas y sacrificios, pero con frecuencia, es lo que proporciona finalmente una vida plena y satisfactoria.

Segundo Acto
Hace dos años encontré… un texto de Demián Bucay (psiquiatra argentino), en el que hablaba de la importancia de vivir agradecido. Comentaba la historia de su abuelo Elías, un hombre de origen humilde que valoraba cada día lo que tenía en lugar de amargarse por lo que le faltaba. La descripción podría parecer exagerada, pues todo lo que le sucedía era extraordinario. Cada reunión con sus amigos era todo un acontecimiento y cada comida, por sencilla que fuera, un festín. Siempre decía también, con una gran risa, “¡cómo nos quiere y quiero a la gente!” y agregaba: “¡comimos un pollo así de grande!” y en seguida abría los brazos para ilustrar el tamaño en forma exagerada.
Independientemente de la historia, yo creo que la gratitud es una herramienta poderosa que se puede aprender y desarrollar para llevar una vida mejor.

Tercer Acto
Hace una semana escuché… caminando por el parque, una conferencia de David Steindl-Rast (monje benedictino) sobre el poder de la gratitud para lograr la felicidad. Él nos habla de dos regalos: el regalo mayor es “la vida” (yo agregaría también la salud) y el regalo menor (pero no menos importante) es “la oportunidad” que la vida nos brinda de mejorarnos y disfrutar cada día. También sugiere un método muy simple: lo primero, concientizarnos para agradecer el milagro de estar vivos y, segundo, darnos la oportunidad de detenernos (meditar), observar (aprender) y seguir (actuar) el camino vital de la realización, el gozo y la trascendencia personal.

Epílogo
Viktor Frankl, Demián Bucay y David Steindl se conectaron en mi mente y los senté en la mesa. Te invito, querido lector, a reflexionar sobre lo que hoy te comparto. Corrige, modifica, rechaza, agrega, en fin, haz lo que te plazca, pero ojalá te haga sentir y pensar que la vida hay que verla como un regalo más que como un reclamo y que una buena forma de empezar el día es orar, incluyendo siempre la palabra “gracias”.

BCM, cultura, Especial