Desde la nube: La red oscura

Con el despegue de la WWW (World Wide Web) o la red que hoy conocemos como internet comenzó la proliferación de sitios y páginas con un sinfín de información. Claro, llegó un momento en que existían ya tantos sitios y tantos datos disponibles que era casi imposible dar con el sitio correcto para la información que buscábamos sin herramienta adecuada.

De la necesidad anterior han nacido algunas de las empresas más grandes del planeta, como Yahoo!, Google y otros buscadores para detectar la información necesitada entre toda la oferta disponible. Estos buscadores de forma constante analizan la red e indexan su contenido para ofrecer de forma casi instantánea cualquier resultado.

Ésta es la historia reciente que todos conocemos sobre internet y el modo en que casi todos estamos acostumbrados a obtener nuestra información, pero existe “otra” internet, igual de poderosa y, por decirlo de una forma, extensa. Es usada para actividades que van desde la compra-venta de artículos comunes, hasta la piratería, la comunicación entre criminales y la facilitación de sus actividades.

Tras haber visto el documental “Deep Web”, de Alex Winter, donde se analiza esta parte “oscura” y menos conocida de internet, comienzan a surgir varias dudas que contraponen dos puntos de vista muy válidos, aunque debatibles. Antes de plantear las preguntas, comentemos de forma breve qué es esta parte oscura de internet.

Actualmente los grandes buscadores y la gran mayoría de los sitios disponibles de forma regular, a petición de los gobiernos, pueden rastrear a los usuarios que los visitan. Por ejemplo, si una persona busca en Google cabañas en renta para vacacionar en Alberta, Canadá, Google analiza desde dónde se pidió la conexión y a dónde fue a parar. Al mismo tiempo, puede registrar ciertas palabras relacionadas con la seguridad nacional y si el comportamiento de este usuario, tanto en las páginas como en los buscadores, resulta sospechoso, este usuario puede ser “espiado” por las agencias de seguridad para evitar algún acto que amenace la seguridad de algún país y sus ciudadanos.

Esta parte oscura de internet funciona mediante “túneles”, fuera de los canales tradicionales y de forma encriptada, lo que dificulta enormemente su rastreo. Esta comunicación emplea servidores independientes que facilitan este tráfico y la conexión entre dos puntos, dificultando nuevamente el rastreo y la privacidad, un tema de importancia.

Los comportamientos antes mencionados y las ideas de libertad en la Red son muy opuestos, por lo que es aquí donde entran las preguntas:

– Si valoro mi privacidad y no realizo actividades ilegales, ¿por qué permitir al gobierno u otros organismos que interfieran o analicen mi comportamiento?

– Si algún grupo anarquista, terrorista o de cualquier otro tipo desea organizar alguna afectación, ¿por qué no darles las herramientas a las agencias de seguridad para que puedan detenerlo antes de su realización?

– Si legalmente tengo libertad y derecho de realizar lo que me plazca en la Red, pues se trata de un ambiente internacional donde no existen regulaciones legales estandarizadas en cuanto a derechos y obligaciones, ¿por qué permito que diversos sitios guarden datos que me pertenecen, como el navegador de mi preferencia, mi dirección IP, mi país de residencia, otros sitios que he visitado, etc.?

– ¿Cómo evitar las actividades ilegales en la Red sin interferir en la privacidad de los ciudadanos comunes?

– ¿Cómo evitar que mis datos y hábitos de navegación sean vendidos a empresas de mercadeo?

Como vemos, las preguntas anteriores contraponen las libertades de las personas con la seguridad de las mismas y el evitar actividades ilegales que eventualmente las puedan afectar.

Como todas las herramientas, internet puede ser usada para lo que las personas deseen. La única diferencia es que es una herramienta global y puede ser empleada de una infinidad de formas por millones de personas, creando así una necesidad de regular su uso para una buena convivencia, junto con un beneficio para todos los usuarios.

¿Qué opinas? ¿Hasta donde debe regularse el uso de estas herramientas? ¿Has usado el “lado oscuro” del internet?

Podemos concluir que todas las herramientas de las que disponemos hoy son buenas si utilizamos el sentido común para buscar un beneficio con ellas y no afectemos a terceros. Es decir, no encargaríamos la seguridad de nuestra casa a un sicario, ¿o sí? No contrataríamos a un hacker para que obtenga alguna contraseña, ¿verdad?

Lo anterior sencillamente nos expone a grandes riesgos si utilizamos inadecuadamente las herramientas que tenemos. Por lo tanto, para protegernos de cualquier amenaza, lo mejor es tener habilitadas todas las opciones de seguridad de nuestros sistemas operativos y, sobre todo, ser prudentes en los sitios que visitamos y la información que decidamos buscar e instalar en nuestros equipos.

 

Guillermo Llaguno
memo@ollie.mx

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