La travesía del tiempo

promo

Ángeles Favela
angeles.favela@fabricaliteraria.com
Eso de viajar comenzó con Ulises, y lo de narrar, también.

La literatura va bien con los viajes; en ella y ellos, es inseparable el aprendizaje, la aventura, la naturaleza en su variedad y riqueza, las culturas como formas diferentes de gozar la vida, de sufrirla y entenderla…

La existencia es un trayecto; aún en soledad, desde el terruño, viajamos al observar el paso de los astros, de las horas y de los vientos. Viaja el suspiro por el amor ausente, viajan la alondra y la golondrina que traen nuevas de otro horizonte, de otro hogar.

La globalización ha tomado un papel protagonista en la historia de la humanidad; existen miles de familias en constante viaje. Empresas transnacionales reubican, colocan, trasladan a familias completas para insertarlas en un país por determinado tiempo.

Todos conocemos a alguien cuya profesión lo convierte en ciudadano del mundo.

Recientemente conocí el término “trailing wife”; fue a través de la lectura de un libro titulado Memorias de una trailing wife (Editorial Urano) e imaginé a todas aquellas mujeres que cuando llegan a un país nuevo deben enfrentar, organizar y resolver los retos constantes de cualquier ser humano en lo individual, como miembro de una familia o como profesionista. Sin embargo, llevarlos a cabo en otras latitudes tan diferentes entre una y otra geografía e idioma, cimbra hasta a los ciudadanos del mundo más experimentados.

El reto consiste en trasladar un hogar a cualquier parte del mundo y es en esos momentos cuando las raíces se hacen visibles, las distancias se acortan y los afectos y la espera se transforman en inquebrantables lazos.

De pronto es posible valorar la gastronomía y la música con la que crecimos. Los hijos de estas trailing wives, por el contrario, crecerán con esta nueva manera global de entender el mundo y sabrán, no cómo derribar barreras, aduanas y diferencias, sino la manera de combinarlas entre sí para crear su propia identidad.

Cada país, una sorpresa y, para cada sorpresa, su idioma.
¿Nos reímos en inglés o en español de España o en brasileiro?
El dolor y las lágrimas ¿tienen pasaporte o nacionalidad?

Las oportunidades, buscadas o no, de cambiar de rumbo, nos enriquecen y nos brindan panoramas y experiencias inolvidables.
Las peripecias (peri-, ‘alrededor de’) implican movimientos, traslados, abandonos, adioses y nostalgias.

Entre despedidas y reencuentros han de surgir otras sonrisas, muchas veces recientes y desconocidas, que abrirán el alma a nuevas confidencias y emociones.

Mientras recorría el libro, fui partícipe de cómo las mismas estaciones del año, las mismas celebraciones, tendrán diferentes matices. Incluso el aire, el viento, el frío, la lluvia y el calor del sol se perciben con distintos aromas.

Entre una página y otra, me embargaron dos sentimientos que escarbaron hondo en mí. Por un lado, no pude salir intacta al repensar mis propios trayectos, los geográficos y los personales; y por otro, sus páginas me obligaron a mirar de frente el enigma que para mí representa el tiempo: pude reconocer que en el trayecto no hay vuelta atrás. Los días, las personas, los lugares, entre una fecha y otra, nunca serán los mismos.

El cambio es la constante de la vida.

Ir y venir al mando de otros dioses y otros vientos, otros mares y otros barcos, es la misma aventura de Ulises: otro siglo, otra tierra, otra tormenta.

tiempo

Especial